“El Cambio”; Una necesidad en el país y en el marketing político dominicano

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“El Cambio”; Una necesidad en el país y en el marketing político dominicano

El Marketing Dominicano

Siempre he definido a mi República Dominicana como el inodoro publicitario de los Estados Unidos de Norteamérica, ya que, al encontrarnos a tan corta distancia, terminamos absorbiendo e imitando, tanto lo bueno, como lo malo de dicha potencia.

Si no me falla la memoria, somos el único país de Latinoamérica que, aparte de hablar español, también practica otro dialecto denominado “Spanglish”, y por si fuera poco, somos también el país de mejor habla/pronunciación inglesa de la región. Este sello que llevamos como país, que reza: “Almost Made In The US”, también se ve reflejado en la forma en la que nuestras marcas locales ejercen la ciencia de la comunicación publicitaria. Tomando lo mejor de quienes dieron origen a la metodología de la mercadotecnia, nuestros queridos “Gringos”.

Luego de acumular, gracias a Dios, más de 10 años trabajando como empresario y director de agencias de publicidad en la República Dominicana, sumado a mi obsesión por viajar y estudiar la continua evolución del marketing a nivel global, me permito contrastar nuestra calidad comunicacional con la de otros países vecinos, y al hacerlo puedo concluir que: República Dominicana tiene más y mejor nivel mercadológico que la gran mayoría de los países de Latinoamérica. 

Lo que ocurre es sencillo, los dominicanos, como siempre, simplemente no nos creemos la película. No nos creemos que somos tan buenos, por ello, muchas compañías terminan contratando otros suplidores del servicio, cuyo único elemento distintivo, por encima de nosotros, es que estos portan en su metal de voz un acento con un ingrediente extranjero, bien bonito muchas veces. A este caso, muchos le llaman el “Complejo de Guacanagarix”. 

Estos profesionales, dentro de los cuales varios cuentan con mi admiración y respeto, lamentablemente terminan generando mayores riquezas que el profesional local, haciendo un trabajo muy inferior al nuestro.

El Estancamiento Creativo en el Marketing Político Nacional

Sobre todo en el marketing político, un mundo apasionante en el que llevo cerca de 6 años inmerso, he podido ser testigo de como se prefiere la mano de obra extranjera, por encima de la local, asumiendo que por su condición de extranjera, pues va a resultar de una calidad superior.

Esto es una falacia que tristemente ya está arraigada en el imaginario de la mayoría de los políticos dominicanos, quienes muchas veces se enorgullecen al alardear que se encuentran trabajando con los denominados “asesores internacionales”.

Y es que, seamos honestos, suena hasta medio lindo ese título de “asesor internacional”, sin embargo, al final, muchas veces es simplemente, lo que ya sabemos, una “paja mental” que enceguece la visión del cliente/candidato, que obnubilado por una buena narrativa de ventas, un lindo acento exótico y un curriculum de “logros internacionales”, aparentemente no puede apercibirse de que recibe un entregable o campaña reciclada de otro país, en la mayoría de los casos, genérica y poco innovadora.

Esto, a mi humilde juicio, es lo que tiene años ocurriendo en nuestra media isla durante las épocas de campaña preelectoral, y es lo mismo que ocurrió ahora en 2023 con la “gran” pieza realizada para el presidente y precandidato, Luis Abinader, por parte de una firma extranjera de estrategia de campañas políticas y gobiernos, cuyo nombre por respeto profesional me voy a reservar.

Es válido señalar que, al menos en este caso, la pieza fue desarrollada por una reconocida diseñadora dominicana que forma parte de dicha firma, sobre quién debo reconocer que efectivamente es una experta brillante del área gráfica, con larga trayectoria y basta experiencia, sin embargo, y sin temor a equivocarme, quiero nuevamente concluir que, este particular no fue un buen entregable. Sino, todo lo contrario.

Esta gráfica, que asumo es de pre-campaña, no solamente muestra el rostro del presidente Luis Abinader colocado encima de un cuerpo vestido de traje formal, que parecería tratarse del torso de Cristiano Ronaldo en una noche de gala en Arabia Saudita, sino que también muestra el mismo rostro utilizado en la campaña del 2020 (Ojo: Es oportuno recordar que el eje de comunicación de la campaña del presidente en el 2020, fue exactamente el mismo eje/slogan que en la del 2016). Entonces, bueno, digamos que “El Cambio” ni siquiera “Cambió” o innovó su estética visual en esta nueva temporada que se supone da inicio a su nueva propaganda de campaña de cara a los comicios del 2024.

Conclusión

El valor del menospreciado profesional dominicano en esta área es algo que quería resaltar, sin embargo, más que tratarse de un artículo nacionalista, mi interés es aportar un granito de arena a la innovación y la calidad de nuestro entorno competitivo. Es imperativo que las campañas políticas en la República Dominicana den un giro significativo hacia la innovación y la creatividad. Las estrategias tradicionales ya no son suficientes para captar la atención y el interés de los ciudadanos.

La falta de innovación, creatividad, pero sobre todo, de dominicanidad, en las campañas de marketing político en la República Dominicana, son un obstáculo que debe superarse. Es hora de que los políticos y sus equipos se comprometan a adoptar nuevas formas de comunicación, utilizar tecnologías modernas y presentar propuestas que no aparenten más de lo que ya vimos. Solo a través de la evolución de estas prácticas podremos lograr un cambio significativo en la percepción y la participación de los ciudadanos en el proceso político. 

Nada, sigamos trabajando, y sobre todo, sigamos “cambiando” la manera de hacer marketing político en nuestro país.

Autor: @TalibanRD / Isaac B. Colón Grullón

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