Que vuelvan las «ratas y los hijos de su madre» al PLD
Manuel Ortiz
Por Manuel Ortiz
“No escupas para arriba, que te puede caer en la cara”. Esta frase la vengo escuchando desde que era un niño y siempre la he aplicado en mi diario vivir para evitar tratar de reparar algún daño causado por palabras o acciones impulsivas. Como es el caso reciente de las declaraciones del exdiputado Gustavo Sánchez, quien en un momento de «ira, odio y rencor», se atrevió hacer lo que ningún político en la República Dominicana se ha atrevido hacer y es «mencionarle su madre o llamar rata» a otra persona, solo porque han renunciado del Partido de la Liberación Dominicana.
Gustavo Sánchez, quien fue uno de los principales impulsores de la candidatura de Gonzalo Castillo, fue capaz de llegar a un nivel de agresión verbal que muchos consideran inaceptable en la política dominicana. Durante sus declaraciones, llamó “hijo de su maldita madre” a Carlos Amarante Baret, pese a que este último contribuyó durante años, con trabajo y dedicación, a las victorias del Partido de la Liberación Dominicana en distintos procesos electorales.
Amarante Baret también realizó importantes aportes al país desde las diferentes funciones públicas que ocupó, incluyendo los ministerios de Interior y Policía y Educación, entre otras posiciones dentro del Estado. Sus declaraciones han generado reacciones y críticas por el tono utilizado contra un dirigente que formó parte de la historia y crecimiento del PLD.
Lo mismo pasó con el expresidente de la República Dominicana, Danilo Medina, en un video publicado en redes sociales, llamó a los miembros del PLD a seguir trabajando y echar de lado a “las ratas” que han estado traicionando esa organización política.
Al igual que Julio César Valentín, exsenador de Santiago; Carlos Amarante Baret, Bolívar Valera, diputado por Santo Domingo Este, cientos de dirigentes abandonaron al partido morado porque entendieron que Danilo llevó a esa organización al precipicio.
Hoy que el partido morado ha experimentado un «pequeño» crecimiento, tanto Danilo como sus alrededores, están invitando a esas «ratas» volver a la organización. Con el tiempo he aprendido que todo lo que hacemos tiene consecuencias, y que actuar con respeto, humildad y prudencia siempre será la mejor manera de relacionarnos con los demás.
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