Trump e Irán intercambian amenazas mientras crecen protestas por crisis económica
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y altos cargos iraníes intercambiaron advertencias este viernes en medio de las protestas que se registran desde hace varios días en Irán por el colapso económico y la devaluación del rial, lo que ha elevado aún más la tensión entre Washington y Teherán.
Trump escribió en su plataforma Truth Social que Estados Unidos está “listo y preparado para actuar” si el Gobierno iraní reprime violentamente a los manifestantes. Hasta el momento, se reportan al menos siete fallecidos vinculados a los disturbios.
“Si Irán mata violentamente a manifestantes pacíficos, Estados Unidos acudirá a su rescate”, advirtió el mandatario, aunque sin detallar qué tipo de intervención podría llevarse a cabo.
La reacción iraní llegó poco después. Ali Larijani, ex presidente del Parlamento y actual secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, acusó a Estados Unidos e Israel de avivar las protestas, aunque sin presentar pruebas.
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“Trump debería saber que la intervención estadounidense en los asuntos internos de Irán traerá caos a la región y pondrá en riesgo los intereses de Estados Unidos”, escribió en X, red social bloqueada en Irán.
Otro alto funcionario iraní, Ali Shamkhani, asesor del líder supremo Ali Jamenei, advirtió que “cualquier mano intervencionista que se acerque demasiado a la seguridad de Irán será cortada”, y afirmó que el pueblo iraní “conoce bien” lo que significa ser rescatado por Estados Unidos.
Las manifestaciones ya cumplen seis días y son las mayores desde 2022, cuando la muerte de Mahsa Amini desató protestas a nivel nacional. Sin embargo, las actuales movilizaciones no se han extendido con la misma intensidad ni al mismo nivel.
Las protestas tienen su origen en la profunda crisis económica del país. El rial se ha desplomado a niveles históricos, alcanzando cerca de 1,4 millones por dólar, lo que ha desatado indignación social acompañada también de consignas contra la teocracia iraní.
El presidente reformista Masoud Pezeshkian ha intentado mostrarse abierto al diálogo, aunque ha reconocido sus limitaciones para frenar el deterioro económico.
Las tensiones se producen en un escenario marcado por la reciente confrontación militar regional y tras el ataque estadounidense a instalaciones nucleares iraníes en junio. Irán asegura haber detenido su enriquecimiento de uranio, pero Washington y el gobierno israelí han advertido a Teherán que no intente reconstruir su programa nuclear.
Mientras tanto, Irán acusa a Estados Unidos de intentar aprovechar el clima de inestabilidad para debilitar al régimen.