Rusia acoge 20 años del cartel cubano entre celebraciones del centenario de Fidel Castro
El Museo de Bellas Artes Pushkin presenta con una mezcla de nostalgia y admiración la exposición ‘Cartel Cubano. 1950-1970. Cine y Revolución’, la primera de su tipo en Rusia, justo cuando Cuba celebra los cien años del líder revolucionario Fidel Castro.
Esta ambiciosa muestra, que reúne más de 140 carteles políticos, publicitarios, propagandísticos y culturales, exhibe al público ruso un curioso fenómeno artístico, que juntó las tendencias vanguardistas de aquellos años con el carácter utilitario de la propaganda revolucionaria del régimen cubano.
En 2023 la UNESCO declaró el cartel cubano de las primeras dos décadas revolucionarias ‘patrimonio de la Humanidad’ y le incluyó en el programa ‘Memoria del Mundo’.
Este carácter renovador, incluso transgresor, del cartel cubano de esa época torna la muestra en un ‘rara avis’ para el Museo Pushkin de Moscú, conocido por su apego al academicismo y al arte clásico.
Y aún así, la institución cultural supo presentar una visión coherente, diversa, equilibrada de estas variopintas obras, todas efectuadas por medio de la técnica hoy en día artesanal de la serigrafía, que les permitió lograr una gran riqueza en las texturas con un mínimo de recursos.
Los curadores relatan la historia del cartel cubano mediante un recorrido por una decena de salas temáticas.
Así, los visitantes pasan de salas donde priman los llamados a la unidad y las consignas de ‘Muerte al invasor’ o ‘Patria o Muerte’, a otras en las que carteles como el minimalista ‘Click’, de Félix Juan Alberto Beltrán (1938-2022), llaman a apagar las luces sobrantes con la onomatopeya que reproduce el sonido del interruptor sobre un fondo azul oscuro.
Simbiosis de cartel y cine
Pero donde el arte del cartel cubano adquirió una dimensión artística y conceptual excepcional fue en su simbiosis con el cine.
«El cinematógrafo cumplía funciones de propaganda, educación y distracción. Los artistas locales crearon afiches para películas de todo el mundo y las primeras películas de ficción y documentales cubanas», señaló en su presentación de la muestra Yekaterina Prónicheva, directora del museo.
«Trabajaban con absoluta libertad, estaban abiertos a la evolución del arte moderno (…) En los afiches de cine y la propaganda política de los años sesenta utilizaron de modo magistral collages fotográficos al estilo pop art, ilusiones visuales del op-art, fantasías hipnóticas del arte psicodélico», señaló.
Así, carteles colmados de vigor como ‘Congo 1960’, diseñado por el maestro del diseño cubano Alfredo Rostgaard (1943-2004) para un documental de Fausto Canel, se yuxtaponen al tierno imaginativo de ‘Por primera vez’, con un Chaplin casi infantil de Eduardo Muñoz Bachs (1937-2001), un valenciano exiliado en Cuba.
Tampoco faltaron en la muestra creadores imprescindibles de la gráfica cubana como José Luis Posada (1929-2002), al que llamaban cariñosamente gallego pese ser valenciano; Félix Beltrán (1938-2022); el madrileño Rafael Morante (1931-2022) o Antonio Pérez González (Ñiko), nacido en 1941 y cuya colaboración hizo posible esta muestra.