Cuando la calle se hace festival: el respiro urbano del Festival CAYE 2025

Cuando la calle se hace festival: el respiro urbano del Festival CAYE 2025
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En un ambiente de color, alegría y una vibra casi alucinante, se vivió en Ciudad Nueva esta nueva entrega del Festival CAYE. Tal cual se desglosan las letras de su marca, Creatividad, Arte y Entretenimiento, el festival dio vida propia a una de las políticas públicas más importantes que debe tener una ciudad: su agenda cultural y ciudadana.

Personas de todos los rangos etarios se confundían en una multitud contradictoriamente armoniosa. Entre arquitectura, pintura, danza, fotografía histórica, gastronomía criolla y escultura discurrió un fin de semana que sin duda se escribe en la historia de Santo Domingo. El sector de Ciudad Nueva, con su ubicación privilegiada y su profunda relación con el patrimonio urbano, sirvió como escenario perfecto para esta celebración de lo común volviéndose extraordinario.


Un respiro de aire fresco colectivo unía a una cantidad enorme de ciudadanos, que compartían atraídos por esta diversidad de actividades; como recordándoles que son parte de un ecosistema existente, pero que requiere de incentivos y estímulos para ejercitarse. La gente de buen humor, deslizándose en un tobogán de sana diversión, era afable y dada a compartir lo mejor de sí con quienes les rodeaban.

Mi hijo me halaba hacia cada lugar que llamaba su atención inocente, y su mirada, seducida por la inocencia de sus 7 años, me enseñó otra lectura del evento. Ese hermoso radar infantil me acercó a un stand de postres donde conocí un jovencito de recién cumplidos sus 18 años que hace unos dulces de chocolates espectaculares, entre otras especialidades, que no distan en calidad y sabor de productos similares establecidos en el mercado.

Ese niño que llevamos dentro, y sobre todo el que me acompañaba deslumbrado, nos condujeron hacia el “Mini CAYE”. Un pequeño espacio mágico, en el que los juegos infantiles y educativos permitían que la educación vial pareciese una apuesta al “topao” o las escondidas.


Lo que hace grande al Festival CAYE no es solo su dimensión festiva, sino su intención urbana: convertir el espacio público en un laboratorio de ciudadanía. Según los organizadores, “las calles cuentan historias… por eso encendemos a Ciudad Nueva como un gran laboratorio de arte, creatividad y entretenimiento donde todo el mundo puede participar”.

Además, tras bambalinas, existe una apuesta concreta: el festival busca consolidar ese sector como el primer “Distrito Creativo” de Santo Domingo, promoviendo la llamada economía naranja, y aportando a la memoria colectiva urbana. Acciones que ya han demostrado éxito mayúsculo en la región, como son los casos de Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Bogotá y Medellín

Como toda iniciativa pública‑ciudadana, también deja lecciones. A continuación, tres reflexiones que me gustaría destacar:

1. La inclusión en la diversidad: Que un niño de 7 años y un emprendedor de 18 años convivan en el mismo evento, disfrutando y aportando al espacio, habla de una política cultural bien pensada. Pero hay que asegurar que esa inclusión no quede como anécdota —se requiere continuidad en talleres, seguimiento y vinculación con las comunidades locales.

2. El espacio público como plataforma: Cuando la calle se usa como escenario y aula, la ciudad se vuelve vivible. Pero el reto será mantener esa vitalidad más allá del evento. ¿Qué pasa con esas instalaciones, murales, actividades cuando el festival se apaga? Ese debe ser un compromiso firme de legado.

3. Medición del impacto: En prensa ya se menciona que los negocios locales reportaron que sus ventas se triplicaron en comparación con un día normal o temporada alta gracias al festival. Eso abre una vía de evaluación que va más allá del aplauso: el impacto real en la economía local, la ocupación, el turismo urbano, el fortalecimiento del tejido cultural.

En conclusión, el Festival CAYE 2025 brindó un respiro, una fiesta urbana con propósito. La ciudad convocó a su gente; la gente respondió con entusiasmo y creatividad. Ahora toca que ese episodio no quede solo en la memoria de dos días, sino que se convierta en parte del tejido constante de la ciudad que queremos: vibrante, inclusiva, creativa.

Como bien dice su manifiesto:


“Porque sólo con Creatividad, con Arte, y con Entretenimiento, podemos inventarnos la ciudad que queremos.”

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