Odebrecht: El mayor caso de corrupción en Latinoamérica se cierra sin culpables en RD
Este viernes, la Suprema Corte de Justicia de la República Dominicana absolvió a Ángel Rondón y Víctor Díaz Rúa, los dos únicos condenados en el emblemático caso Odebrecht en el país. La decisión fue tomada después de que el tribunal concluyera que el Ministerio Público no presentó pruebas suficientes que acreditaran las acusaciones de soborno, enriquecimiento ilícito, falsedad de declaraciones juradas y lavado de activos.
Con este fallo, el mayor escándalo de corrupción en América Latina, que involucró a altos funcionarios y empresarios en sobornos por millones de dólares, queda sin castigo en la República Dominicana. El caso, que resonó a finales de 2016, había revelado que la constructora brasileña Odebrecht pagó 92 millones de dólares en sobornos para asegurarse contratos de obras estatales en el país.
El proceso judicial, que comenzó con 14 imputados, se fue reduciendo con el tiempo, y solo seis personas llegaron a juicio. En octubre de 2021, Rondón y Díaz Rúa fueron los únicos condenados, aunque sus sentencias fueron ampliamente criticadas por la falta de solidez en las pruebas presentadas. La reciente absolución por parte de la Suprema Corte refuerza estas críticas, y ha generado un amplio debate sobre la eficacia del sistema de justicia en la lucha contra la corrupción.
Un Proceso Cuestionado desde el Inicio
Desde el comienzo, el caso Odebrecht estuvo marcado por la controversia. En mayo de 2017, bajo la gestión del exprocurador Jean Alain Rodríguez, se iniciaron los sometimientos contra los señalados. Sin embargo, a lo largo del proceso, muchos de los imputados fueron absueltos o dejados fuera del juicio, y las pruebas presentadas por el Ministerio Público fueron consideradas insuficientes por varios tribunales.
La actual Procuradora General, Miriam Germán Brito, ya había advertido sobre la debilidad probatoria del expediente cuando era jueza. Germán había expresado su preocupación por la falta de solidez de las pruebas, señalando que muchas de ellas provenían de delaciones premiadas en Brasil, las cuales no contenían afirmaciones claras sobre las actividades de los imputados en la República Dominicana.
Los abogados de Rondón y Díaz Rúa han calificado la sentencia como «ejemplar», argumentando que la Suprema Corte actuó conforme a la ley al absolver a sus clientes. Según ellos, no se pudo demostrar que existieran sobornados o delitos precedentes que justificaran las acusaciones de lavado de activos.
Este desenlace deja un sabor amargo en la lucha contra la corrupción en la República Dominicana, ya que contrasta con la forma en que el caso Odebrecht fue manejado en otros países de la región, donde sí se impusieron condenas significativas.
Con la absolución de los últimos acusados, el caso Odebrecht adquiere la autoridad de «cosa irrevocablemente juzgada» en el país, cerrando un capítulo en la justicia dominicana que deja muchas preguntas sin responder sobre la verdadera capacidad del sistema judicial para enfrentar casos de corrupción a gran escala.