Las 35 ovaciones que marcaron la rendición de cuentas de Abinader
La rendición de cuentas del presidente Luis Abinader estuvo marcada por 35 momentos que arrancaron ovaciones en la Asamblea Nacional, convirtiendo el discurso en una radiografía en tiempo real del respaldo político y social a su gestión. La alocución inició a las 10:29 de la mañana y se extendió hasta la 1:12 de la tarde, para un total de dos horas y 43 minutos en los que los aplausos señalaron los puntos de mayor conexión con legisladores e invitados.
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La primera ovación llegó con el anuncio del Puerto Espacial, una apuesta de alto impacto simbólico que proyecta al país hacia la industria aeroespacial y la innovación tecnológica. “Una infraestructura pionera que abre las puertas de nuestro país a la economía espacial global. ¡Sí, a la economía espacial! Y con mas de 600 millones de dólares de inversión”, especificó Abinader.
Poco después, la reafirmación de que el desarrollo debe poner “primero la gente” provocó una reacción inmediata, consolidando el eje social del mensaje y rememorando al líder del partido oficialista, José Francisco Peña Gómez. El crecimiento del INFOTEP, que pasó de 8 centros en 2020 a 67 en 2025, generó otro aplauso significativo al destacar la expansión histórica de la formación técnico-profesional. En esa misma línea, el el Sistema Nacional de Transporte Estudiantil, TRAE, y su impacto en el transporte estudiantil volvió a levantar a la Asamblea.
Uno de los momentos más emotivos se produjo cuando el mandatario recordó: “Y como me dijo un joven brillante hace unas semanas en mi visita a una escuela en Villa Altagracia; sin educación no hay nación”, refiriéndose a Hensel Aquino García, quien estuvo presente en la rendición de cuentas. La mención personal, sumada a la fuerza simbólica de la frase, provocó una ovación cargada de significado, colocando la educación como columna vertebral de su proyecto país.
Más adelante, el fortalecimiento institucional del Ministerio de Salud Publica y Asistencia Social recibió aplausos, específicamente cuando comunicó que la República Dominicana ha sido propuesta por consenso de todos los países de las Américas para asumir, por primera
vez en su historia, la presidencia de la Asamblea Mundial de la Salud, órgano supremo de la Organización Mundial de la Salud.
Del mismo modo fue recibido con vítores, tras mencionar la consolidación del Seguro Nacional de Salud (SeNaSa) como instrumento de integración y ampliación de cobertura, el programa SeNaSa InTEgrA, con el que se brindará cobertura integral, diagnóstico oportuno y terapias
especializadas a niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA), a partir del 2 de marzo de este 2026. La referencia a la primera dama, Raquel Arbaje, y al Gabinete de Niñez generó otra ovación, vinculada a la protección de la infancia y las políticas sociales transversales.
El discurso entró luego en una fase territorial que activó reacciones provincia por provincia. La reducción de la pobreza fue celebrada con aplausos, seguida por menciones específicas a obras en Barahona y Azua, San Juan, el acueducto de San José de Ocoa, la región Este, Hato Mayor, La Vega, el Nordeste y Puerto Plata. Santiago provocó dos momentos de ovación diferenciados, al igual que Santo Domingo y el Distrito Nacional. El anuncio del túnel de la Plaza de la Bandera generó respaldo inmediato, y la frase que describió la posibilidad de desplazarse desde Punta Cana hasta Barahona sin un solo semáforo en rojo se convirtió en uno de los pasajes más visuales y celebrados del bloque de infraestructura.
El punto de mayor intensidad política llegó en el tramo final, cuando el mandatario afirmó que su gobierno se guía por una “brújula moral inamovible”, aseguró que nadie está por encima de la ley y reiteró que los recursos públicos son de la gente. Las frases “mientras yo sea Presidente de la República, no habrá escondites, no habrá silencios cómplices y no habrá poder que esté por encima de la ley”, el compromiso de recuperación del patrimonio público y el contundente “cueste lo que me cueste” desataron la ovación más fuerte de la jornada, con público de pie e interrupción del discurso. Fue el momento más enfático y personal del mensaje presidencial.
En la recta final, el presidente pidió un aplauso de pie para los expresidentes que participaron en el diálogo tripartito, gesto que generó una ovación institucional que trascendió líneas partidarias y subrayó el llamado a la unidad nacional en temas estratégicos y, una vez terminada dicha ovación, bromeó comentando que en esa ocasión sí se pusieron de pie todos los congresistas, incluyendo los de partidos de oposición.
Las últimas menciones al acueducto de Villa Altagracia, el trabajo de la CAASD y el reconocimiento a las Fuerzas Armadas de la República Dominicana también recibieron respaldo del hemiciclo.
La ovación número 35 comenzó con una frase que marcó el tono del cierre: “Y seguirá trabajando así: con firmeza en las decisiones, con humildad para escuchar y con la convicción de que gobernar es siempre servir y escuchar”. Desde ese momento y hasta el final del discurso, los aplausos se mantuvieron, sellando la rendición de cuentas con un respaldo prolongado que acompañó las últimas palabras del mandatario.
Las 35 ovaciones no fueron incidentales. Dibujaron los ejes centrales del mensaje: educación, política social, desarrollo territorial, institucionalidad, unidad y una promesa explícita de combate a la corrupción. En cada aplauso quedó trazado el mapa político de una jornada que se extendió por 163 minutos y que convirtió el hemiciclo en un termómetro del clima político nacional.