Familiares de las víctimas en Ocoa denuncian negligencia policial
Las recientes ejecuciones de cuatro individuos en la comunidad de Rancho Arriba, en San José de Ocoa, han dejado al descubierto el preocupante auge del tráfico de drogas en la zona, ante la aparente indiferencia de las autoridades. Los familiares de las víctimas han levantado su voz para denunciar la negligencia en las investigaciones y la falta de respuesta por parte de la policía.
El propietario de la finca donde ocurrió la tragedia, quien lamentablemente presenció el crimen, afirma que los hombres ejecutados operaban un punto de drogas en el lugar. En numerosas ocasiones, intentó denunciar esta actividad ilícita a las autoridades, pero sus alertas cayeron en oídos sordos, lo que ha generado gran frustración entre los afectados.
El hallazgo de material utilizado para la distribución de narcóticos en el sitio, confirma las denuncias del dueño de la finca y pone de manifiesto la gravedad de la situación.
Dos de las víctimas mortales eran primos, lo que ha agravado el dolor para sus parientes, quienes además de lidiar con la pérdida, se quejan de la falta de respuesta por parte de las autoridades frente a este crimen atroz.
La situación ha llevado a la detención de una familiar de las víctimas, quien lleva tres días bajo arresto y ha denunciado maltratos por parte de la policía. Esta situación ha suscitado la preocupación de la comunidad y ha generado cuestionamientos sobre la conducta de las autoridades.
Los cuerpos de los fallecidos, en un avanzado estado de descomposición debido a la demora en el hallazgo, fueron sepultados en la madrugada de este lunes. Tres de las víctimas pudieron ser identificadas gracias a la colaboración de sus familiares y los médicos legistas del Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif).
Entre los identificados se encuentra Jeffry Concepción Paredes, de 34 años, quien, según su hermana, trabajaba en la construcción en la zona. Su hermana indicó que desconocía si él tenía problemas con alguna persona o grupo.
Los otros dos identificados son Juan Manuel Mordán Villar (conocido como Alexis), de 34 años, y Cesarín Liranzo, de 28 años. Mordán Villar se dedicaba a trabajos de peluquería, mientras que Liranzo tenía una discapacidad que le impedía caminar y estaba a la espera de una cirugía para mejorar su condición.
Las circunstancias en las que se encontraron los cuerpos, con uno hallado en una silla y otro en la grama cercana, son perturbadoras y han generado conmoción en la comunidad.
La madre de Jeffry, Antigua Villar Paredes, reveló que su hijo había recibido amenazas de muerte en semanas anteriores, lo que ha generado preocupación sobre las posibles razones detrás de esta trágica y violenta masacre.
La comunidad espera que las autoridades tomen medidas urgentes y efectivas para esclarecer este crimen atroz, brindar justicia a las víctimas y sus familias, y poner fin a la impunidad que parece prevalecer en la región.