¿Es posible un Santo Domingo donde la gente camine?

¿Es posible un Santo Domingo donde la gente camine?
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Al hablar de Santo Domingo hay muchas cosas buenas que te vienen a la cabeza. Sin embargo, hay quejas que siempre han acompañado a los capitaleños. Una de esas es el tapón y lo difícil que es caminar en la ciudad.

Gente que se parquea donde le da la gana, aceras pequeñas y en estado cuestionable, y negocios apropiándose de las ya estrechas aceras.

¿Es posible que los peatones puedan vivir en una ciudad donde sean prioridad?

Los dominicanos crecen con la idea de que una vida “digna” en la calle es tener un carro. Pero eso contribuye a más tapones. En un mundo ideal, la gente camina sin tener que tirarse a las calles y arriesgarse a ser atropellada.

Francia lo logró.

Hablemos del concepto de la “ciudad de 15 minutos”.

La idea es simple: que puedas hacer todo lo esencial (trabajo, compras, salud, ocio) a 15 minutos caminando o en bici desde tu casa. Esto reduce la necesidad de usar carro y hace los barrios más vivos.

Después de la Segunda Guerra Mundial, muchas ciudades europeas —incluyendo París— priorizaron el automóvil: avenidas más anchas, autopistas urbanas, tráfico intenso. Pero eso trajo contaminación, ruido y menos calidad de vida.

En los últimos años, París ha experimentado una transformación radical, alejándose del modelo centrado en el carro y apostando por ciclistas y peatones. Esto se aceleró durante la gestión de la alcaldesa Anne Hidalgo, quien impulsó la creación de cientos de kilómetros de ciclovías, la reducción del tráfico y un espacio público más amigable.

Según reportes de The Guardian, se peatonalizaron cientos de calles cercanas a escuelas, se restringió el tráfico en zonas clave y se transformaron espacios antes ocupados por carros en áreas verdes y de encuentro.

Menos carros por diseño, no por casualidad.

En muchas zonas, los parqueos se han convertido en terrazas, áreas verdes y espacios para la gente.

Claro, no todo fue fácil. Hubo resistencia. Conductores se quejaron, decisiones se tomaron con baja participación y cerrar zonas como las orillas del Río Sena fue una batalla política.

Pero hoy, muchos no quieren volver atrás.

París se ha convertido en uno de los ejemplos más claros de la “ciudad de 15 minutos”, aunque no es perfecta: las afueras siguen dependiendo mucho del carro.

Aun así, ha logrado reducir significativamente la contaminación y cambiar la forma en que la gente vive la ciudad.

Entonces la pregunta vuelve:

¿Es posible un Santo Domingo donde caminar no sea un riesgo?

🤔

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