El patrimonio de Gonzalo Castillo: Desde 2012 crecieron sus activos y también sus pasivos

SANTO DOMINGO, República Dominicana.- Gonzalo Castillo no era conocido por el gran público hasta que llegó al frente del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones en el 2012, al alcanzar Danilo Medina la presidencia de la República.

Aunque sus adversarios internos en el peledeísmo quisieron señalarlo como advenedizo, lo cierto es que se vinculó al Partido de la Liberación Dominicana (PLD) desde muy joven, en su natal Barahona. Claro que su quehacer político no le equiparó con los cuadros y dirigentes más reconocidos del peledeísmo, y más bien tuvo una trayectoria discreta.

En 2012 para muchos fue una sorpresa la decisión de Danilo Medina de designarlo al frente de Obras Públicas. No era ingeniero, no había proyectado una imagen notable como empresario de la construcción, pese a ser propietario de una empresa de desarrollo inmobiliario. Su aval en apoyo a Danilo en la campaña electoral era hasta entonces su gran mérito. En el edificio Progressus, ubicado en la Abraham Lincoln esquina José Amado Soler, Ensanche Piantini, propiedad de Gonzalo Castillo, Danilo Medina tuvo una oficina privada, que aún se mantiene, donde sostenía reuniones privadas, estratégicas, fuera del ruido de los compañeros peledeístas que le seguían.

Gonzalo Castillo fue fiel seguidor y cercano de Danilo Medina. Se acercó muy temprano al Partido de la Liberación Dominicana (PLD), pero al tiempo que se interesaba tibiamente por la política, los negocios le llamaban más la atención. De administrador de algunas empresas pasó a ser propietario de una compañía de computadoras, se hizo suplidor del Estado, y ofrecía servicios a los ministerios más poderosos, así como al Banco de Reservas.

Logró que varios de sus proyectos empresariales obtuvieran el visto bueno y el financiamiento de los bancos, entre ellos el estatal Banco de Reservas. Sus negocios le redituaron de manera abundante. Graduado de Electrónica Industrial, en el Instituto Politécnico Loyola, de San Cristóbal, aprovechó sus habilidades adquiridas en una academia técnica de alto prestigio para ganar espacio y dinero con lo que había aprendido. Además, sus cercanos y sus viejos conocidos le reconocen como un «fajador», un trabajador incansable. Esa voluntad para la acción permanente es precisamente lo que tratan de proyectar sus estrategas en la presente campaña, resaltando su labor de altruismo y solidaridad,»hablando con los hechos» y no con las palabras. No es hombre de discursos, y comete muchos errores en sus escasas entrevistas y parcas declaraciones.

Cuando Gonzalo Castillo se identificó con Danilo Medina lo hizo a todo riesgo. Como director del naciente semanario CLAVE, me correspondió entrevistar a Danilo Medina para el primer número del impreso, y el encuentro fue precisamente en la oficina que Gonzalo Castillo le había preparado al precandidato presidencial para las elecciones del 2008. Leonel era el presidente, y tenía a Danilo Medina como ministro de la presidencia. En el cuatrienio 2000-2004 Hipólito Mejía había restablecido la reelección presidencial por un período, con la reforma constitucional impulsada para tales fines, y Leonel Fernández se preparaba para aprovechar esa oportunidad y repetir como candidato del PLD. Danilo, quien contaba con una de las estructuras particulares más fuertes en las filas peledeístas puso en marcha su plan, no podía esperar más cruzado de brazos. El vocero del gobierno era Roberto Rodríguez Marchena, quien tan pronto renunció Danilo Medina del Ministerio de la Presidencia, en noviembre de 2006, se fue de la vocería del gobierno para acompañar a su líder.

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Diario del País

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