Cuando el arte se vuelve político
Existe una exigencia constante del público para que las celebridades se posicionen frente a temas políticos y sociales. A nivel local ya hemos visto lo que puede costar hacerlo. A nivel internacional, es todavía más intenso: Palestina, Israel, el Congo, migración, racismo, guerras, elecciones.
Recientemente, Nicki Minaj perdió miles de seguidores tras aparecer públicamente junto a Donald Trump y expresar admiración por él.
Entonces surge la pregunta:
¿El arte debería ser político?
El arte y lo político
Hay quienes sostienen que el arte es, por naturaleza, político.
Porque toda creación humana parte de una visión del mundo, porque incluso el silencio es una postura.
Porque el arte no existe en el vacío: vive dentro de sistemas, instituciones, contextos sociales y estructuras de poder.
A veces el mensaje es directo. A veces está entre líneas. Pero siempre hay una posición.
Los Grammy 2026 contra ICE
La ceremonia de los Grammy 2026 estuvo marcada por múltiples mensajes contra las deportaciones masivas impulsadas en Estados Unidos y por denuncias al accionar del ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas).
Bad Bunny sentó el tono desde el inicio. Al recibir el premio a Mejor Álbum de Música Urbana, el puertorriqueño dijo:
“Antes de agradecer a Dios, quiero decir: ICE out. No somos salvajes, no somos animales. Somos humanos y somos americanos”.
El público respondió con una ovación. Minutos después, Billie Eilish, ganadora junto a su hermano Finneas de Canción del Año por Wildflower, fue aún más directa:
“Nadie es ilegal en tierra robada.
Fuck ICE.
Es lo único que quiero decir”.
También se sumó la británica Olivia Dean, reconocida como Mejor Nueva Artista:
“Estoy aquí como la nieta de una inmigrante. Soy producto de su valentía.
Creo que esas personas merecen ser celebradas”.
Las protestas no se limitaron al escenario. Durante la alfombra roja, artistas como Billie Eilish, Justin y Hailey Bieber y Amy Allen lucieron pines con la frase “ICE Out”.
El mensaje era claro: el entretenimiento también es trinchera.
Nuestros álbumes favoritos están cargados de política
Muchos de los discos que hoy dominan el mainstream no solo hablan de amor, desamor o fama.
Hablan de identidad, de territorio, de pertenencia.
Bad Bunny, con DeBÍ TiRAR MáS FOToS, se posicionó en la cima de lo comercial con un álbum profundamente político.
El proyecto mezcla sonidos tradicionales puertorriqueños con música urbana y reflexiona sobre:
- Colonización
- Gentrificación
- Pérdida de identidad
- Relación de Puerto Rico con Estados Unidos
En canciones como Lo Que Le Pasó a Hawaí, traza un paralelismo entre la historia de Hawái y la situación de Puerto Rico, alertando sobre un posible futuro de desplazamiento cultural.
Por su parte, Milo J, en La vida era más corta, retrata lo que significa crecer joven en América Latina: violencia normalizada, precariedad, carencias y madurez forzada.
Y cuando dice: “Latinoamérica es marrón”
Una afirmación sobre nuestras raíces indígenas y afrodescendientes.
Sobre el orgullo de lo que durante años se intentó borrar.
Mirarnos hacia adentro
Durante mucho tiempo, gran parte de la música latinoamericana aspiró a parecerse a Estados Unidos. Hoy, ocurre lo contrario.
Las nuevas generaciones miran hacia adentro, abrazan sus raíces, las exportan; las convierten en estética, sonido y discurso.
Como canta Bad Bunny en El Apagón: “Ahora todos quieren ser latinos”.