Contra todo pronóstico, Ilegales celebra tres décadas con tremendo party en la Feria Ganadera
Contra todo pronóstico, y contra un aguacero insistente, Ilegales celebró anoche sus 30 años de carrera con un show que probó, una vez más, el peso de su historia musical y el cariño inquebrantable del público dominicano.
El concierto, previsto para las 9:00 de la noche en el Óvalo de la Ciudad Ganadera, comenzó dos horas tarde debido al mal tiempo. Aun así, la mayoría del público se mantuvo firme, empapado pero animado, entre impermeables, sombrillas y baile improvisado al ritmo del DJ.
A las 11:07 p. m., con Chucuchá sonando y un video animado de Vladimir Dotel recordando sus inicios en Villa Mella, el trío subió a tarima para dar inicio a un recorrido musical de más de dos horas y 30 canciones, entre éxitos noventeros, fusiones tropicales y temas recientes.
“Gracias por esperarnos debajo de esta lluvia. Esto no lo para nadie”, expresó un emocionado Vladimir, acompañado de David “Chino” Díaz y Junior Pimentel, vestidos de negro brillante y con la energía que caracteriza al grupo.
El repertorio incluyó clásicos como Pa’ pasarla bien, Como un trueno, Enamorado, Fiesta caliente y Haciéndome el loco, con el público bailando de principio a fin. La primera sorpresa de la noche llegó con Gabriel Pagán, quien se unió para interpretar Como te sueño yo. Más tarde, Jandy Ventura encendió la fiesta con Dame un chin, en homenaje al “Caballo Mayor”.
Hubo también momentos sensibles: Vladimir dedicó Que te pongo al fenecido maestro Víctor Wail, responsable del sonido característico de Ilegales, y luego interpretó Siento y Tú recuerdo, baladas que arrancaron lágrimas al artista.
El aguacero volvió pasada la medianoche, pero ni la banda ni el público cedieron. El concierto entró en su tramo final con una máquina del tiempo al merenhouse, rindiendo tributo a Proyecto Uno y Sandy & Papo, y recordando al fallecido Jason González con imágenes y la canción Sueño contigo.
La noche cerró pasada la 1:20 a. m. con la explosión de clásicos Taqui Taqui y Chucuchá, sellando tres décadas de éxitos, resistencia, evolución y conexión con su público.