¿Body positive murió? Famosas adelgazadas y la evolución del movimiento que buscaba la aceptación de todos los cuerpos
En los últimos años, el movimiento body positive ha sido una bandera de inclusión y amor propio. Sin embargo, muchos analistas y usuarios en redes aseguran que ha perdido fuerza y que incluso podría considerarse “muerto” en el contexto actual.
Varios factores han contribuido a esta percepción:
1. Comercialización y desvirtuación del mensaje
Marcas y empresas han convertido el body positive en estrategia de marketing, usando imágenes de cuerpos diversos para vender ropa, cosméticos o suplementos, sin comprometerse con la raíz activista del movimiento. Esto ha diluido el mensaje original, que buscaba visibilizar a cuerpos marginados y combatir los estándares rígidos de belleza.
2. Visibilidad para “cuerpos aceptables”
Aunque el movimiento nació para incluir a mujeres negras y tallas grandes, hoy muchas voces critican que esté dominado por cuerpos más cercanos a los estándares tradicionales, dejando fuera nuevamente a los cuerpos más vulnerables.
3. El auge de los medicamentos para adelgazar
La popularidad de tratamientos como Ozempic ha coincidido con la transformación física de varias famosas que fueron íconos del body positive:
- Lizzo: la cantante, conocida por defender el amor propio y la aceptación de todos los cuerpos, ha perdido un 16% de su peso, generando debates sobre cómo encaja esto con el movimiento.
- Barbie Ferreira: la actriz de Euphoria mostró una transformación notable, lo que abrió la conversación sobre presiones de la industria y métodos para adelgazar.
- Rebel Wilson: documentó públicamente su viaje de pérdida de peso, centrado en la salud y el bienestar personal, dejando entrever la complejidad del mensaje del body positive.
- Adele y Selena Gomez: sus cambios físicos también impulsaron el debate sobre la aceptación corporal frente a la presión social.
Estos casos evidencian que, aunque se hable de inclusión, la fatphobia sigue presente, y la presión por encajar en un ideal de delgadez nunca desapareció del todo.
4. Deriva hacia la “positividad tóxica”
El body positive ha sido criticado por exigir una positividad corporal constante. Esto puede generar culpa en quienes tienen días en los que no se sienten cómodos con su cuerpo, invalidando emociones normales y generando lo que algunos llaman positividad tóxica. Además, algunos señalan que, al centrarse solo en aceptación, el movimiento puede ignorar problemas de salud reales asociados con el sobrepeso.
5. La alternativa: neutralidad corporal
Como reacción, ha surgido el concepto de body neutrality. En lugar de enfocarse en la apariencia, promueve valorar el cuerpo por lo que puede hacer: moverse, sentir y funcionar. Para muchos, es una forma más accesible y menos prescriptiva de acercarse al bienestar, sin la presión constante de “amar tu cuerpo siempre”.
En resumen:
El body positive sigue vivo en la conversación, pero ha cambiado. La transformación de famosas, la presión social y la comercialización del mensaje muestran que la aceptación corporal es más compleja que un simple lema de redes. Quizá, más que amar el cuerpo, se trata de respetarlo, cuidarlo y vivir en paz con él, sin importar talla ni forma.