A todos nos gustan las habichuelas con dulce ¿Pero sabes de dónde viene la tradición?

A todos nos gustan las habichuelas con dulce¿Pero sabes de dónde viene la tradición? Herencia colonial y mezcla de culturas
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Las habichuelas con dulce son uno de los postres más emblemáticos de la gastronomía dominicana, especialmente durante la Semana Santa. Este platillo, que mezcla sabores únicos y evoca recuerdos familiares, es también una muestra viva del sincretismo cultural que define al pueblo dominicano.

Según investigaciones del Instituto de Antropología de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), las habichuelas con dulce representan una fusión culinaria que abarca influencias de América, Europa, África y Asia. Aunque su origen exacto es desconocido, existen registros históricos que vinculan su aparición con la presencia francesa en la isla hacia finales del siglo XVIII. Uno de estos registros describe cómo el militar francés Dorvo Soulastre relató que François Delalande, agricultor de legumbres, introdujo el consumo de frijoles preparados de forma azucarada, tal como se hacía en su país natal.

Durante la Semana Santa, y en especial el Viernes Santo, es costumbre entre los católicos evitar el consumo de carne como acto de penitencia. Las habichuelas con dulce, al no contener carne y ser de preparación sencilla, se convirtieron en una alternativa ideal para compartir en estos días de recogimiento.

Más allá de su sabor, este postre también ha adquirido un profundo valor simbólico. Prepararlas y compartirlas entre familiares, vecinos y amigos se ha vuelto una tradición que refuerza los lazos comunitarios. Cocinadas en grandes cantidades, las habichuelas con dulce se reparten como gesto de cariño, generosidad y unidad, valores fundamentales en la cultura dominicana y en la vivencia de la Semana Santa.

Además, la transmisión de esta costumbre va más allá de la religión. Para muchas familias, preparar habichuelas con dulce es una manera de honrar a sus antepasados. «Así lo hacía la abuela», se escucha decir a menudo, recordando que esta tradición se mantiene viva generación tras generación como símbolo de identidad y patrimonio cultural del país.

Las habichuelas con dulce son, sin duda, un legado que une sabores, historias y emociones, reafirmando su lugar en el corazón de cada dominicano.

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